VIAVI Vinoteca Celler Gourmet 

Donde el vino se vive, se sirve y se comparte

Sobre la compañía

El vino no solo se bebe: se comparte y se convierte en experiencia. Con esta idea nació hace cinco años VIAVI Vinoteca Celler Gourmet, el proyecto de Laia Vico, sommelier y fundadora de un espacio donde descubrir el vino a través de catas, maridajes, talleres y experiencias gastronómicas. En esta entrevista, Laia explica cómo ha evolucionado el proyecto y qué significa emprender a partir de una pasión.

Solución

Conversación con Laia Vico, sommelier y fundadora de VIAVI Vinoteca Celler Gourmet

¿Qué te animó a dar el salto de ser sommelier a emprender y crear tu propia tienda gourmet? 


L.V: He vivido muchos años fuera de España y he trabajado en embajadas. Soy sommelier y, después de la pandemia, sentí que era el momento de abrir mi propio espacio para compartir todo lo que había aprendido a lo largo de los años.

Soy una persona muy creativa y activa. Me encantan las personas y las historias, y el vino es un gran conductor para conectar con ellas. 

En VIAVI no solo sirves vino, sino que creas experiencias. ¿Cómo aplicas todo tu conocimiento en el día a día del negocio? 


L.V: Viavi me ha enseñado muchísimo. Soy sommelier, no empresaria, así que desde el principio he buscado a personas que me ayuden a gestionar el negocio y hacerlo crecer 

Cuando un cliente se enfrenta a tantas opciones de vino, ¿cómo le ayudas a decidir? 

L.V: Primero escucho. Hago preguntas clave para entender qué busca la persona.

A partir de ahí, presento distintas opciones y elegimos juntos la mejor alternativa, ya sea por estilo o por relación calidad-precio.

Cada cliente tiene necesidades diferentes, pero el denominador común es sentirse escuchado y bien atendido. 

Entre tantas vinotecas y tiendas gourmet, ¿qué hace diferente a VIAVI? 


L.V:  Lo primero es que hago sentir a la persona que entra como si estuviera en su casa: un espacio confortable y cercano.

Aunque la tienda impacta al entrar y parece una boutique, también transmito que aquí pueden encontrar lo que buscan sin que suponga un gasto excesivo.

Además, la selección de vinos es muy cuidada y difícil de encontrar en otros sitios. 

Con el tiempo, muchos clientes se han convertido en clientes-amigos. Hay personas que, en momentos complicados, dicen: “vamos a ver a Laia”.

Yo intento acompañarles con discreción y, muchas veces, con un vino que les ayude a hacer ese momento un poco más ligero. 

Entre pedidos, catas y clientes, ¿qué parte del trabajo disfrutas más? 


L.V:  Disfruto muchísimo las catas maridaje: pensar qué plato voy a crear, elegir el vino y ver las reacciones de las personas cuando lo prueban. 

Si pudieras crear cualquier experiencia vinícola sin límites, ¿qué sería? 


L.V:  En realidad muchas de esas ideas ya las he ido haciendo realidad.

Hace años soñaba con organizar cursos de iniciación a la cata o catas con maridaje molecular, y hoy los hago. Quizá en el futuro me gustaría organizar pequeñas celebraciones donde el vino, la comida y la decoración formen una experiencia completa. 

Desafío, reto y solución

Abrir una vinoteca nunca es sencillo, aunque en el caso de VIAVI el contexto ayudó. Vilanova i la Geltrú, muy cerca de Barcelona, es una ciudad dinámica y con mucha vida en la calle, lo que facilitó la acogida del proyecto desde el primer momento.  

Aun así, el negocio fue evolucionando con el tiempo. Lo que empezó siendo principalmente una tienda acabó transformándose en un espacio de tienda-degustación, porque las personas que entraban no solo querían comprar vino, sino también vivir la experiencia allí mismo. 

Como ocurre con muchas personas que emprenden, uno de los mayores retos llegó al enfrentarse a todo lo que implica gestionar un negocio. Más allá del conocimiento como sommelier, había que entender y organizar otras áreas clave, especialmente la parte fiscal, laboral y administrativa. 

Es en ese momento cuando contar con nuestro acompañamiento en la gestión se vuelve clave para poder centrarse en lo más importante y ahí es donde entramos en juego desde Talenom. 

Experiencia en Talenom

¿Cómo ha cambiado tu día a día desde que Talenom os acompaña en la gestión fiscal y laboral del negocio? 


L.V: Al principio trabajábamos con otra gestoría, pero al año me di cuenta de que no era lo que necesitaba. Entonces encontré a Talenom en Vilanova i la Geltrú y desde ese momento estoy muy contenta con el cambio. Tener un equipo que se encarga integramente de todo es un gran alivio, porque me permite centrarme en el negocio y en las experiencias que quiero ofrecer a las personas que visitan VIAVI. 

¿Qué destacarías del servicio que os ofrece Talenom desde la oficina de Vilanova? 


L.V: Sobre todo la confianza con el equipo. Me siento un poco como mis propios clientes cuando entran en la vinoteca: sabes que estás en un lugar cercano, pero donde también hay mucha profesionalidad. 

Mirando al futuro, ¿qué metas tienes para la vinoteca? 


L.V: Este año siento que VIAVI ya se ha convertido en un referente en la ciudad. Tenemos más clientes, también visitantes internacionales, y el negocio sigue creciendo. Un proyecto necesita tiempo y esfuerzo para dar buen fruto, así que ahora el objetivo es seguir consolidándolo. 

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