Margarita me llaman

El arte floral como experiencia de valor

Sobre la compañía

Margarita me llaman, fundada por Ana Muñoz hace 9 años, nace con un propósito claro: convertir las flores en una experiencia emocional, más allá de lo decorativo. El proyecto combina diseño floral para eventos y venta en tienda, pero destaca por su enfoque: cuidado extremo del detalle, sensibilidad estética y una atención que busca que cada persona se sienta única. Con el tiempo, ha consolidado una propuesta diferencial donde experiencia e identidad van de la mano, demostrando que la coherencia y el mimo pueden sostener un negocio sólido.

Solución

Conversación con Ana Muñoz, propietaria de Margarita me llaman 

¿Quién hay detrás de Margarita me llaman? 

A.M: Detrás de Margarita me llaman hay hoy un equipo de cuatro personas: María, Oier, Edurne y yo, Ana. 

Un proyecto que ha crecido poco a poco y en el que también han participado otras personas que han dejado huella en el camino. 

Tu proyecto nace desde una vocación muy clara por el mundo floral. ¿En qué momento pasa de ser un hobby a convertirse en tu negocio? 

A.M: En realidad, no nace como vocación. Yo siempre digo que era una “mataplantas”. Todo empezó cuando quise cuidar y decorar mi ático en Madrid. 

Fui a una floristería del barrio sin saber que iba a cambiarlo todo. Me atrapó la forma de explicar, el cuidado por cada detalle…

Empecé a ayudar los fines de semana y ahí descubrí que había algo más: me gustaba de verdad. A partir de ese momento decidí formarme en arte floral y dar forma a mi propio proyecto. 

Dejar atrás un empleo en Publicidad y RRPP para emprender no es una decisión menor. ¿Qué dice eso de ti? 

A.M: Dice bastante de cómo soy. No tiendo a sobrepensar demasiado las cosas: si algo me apetece, lo intento. Tenía una vida estable, con buen sueldo, pero también estaba muy cansada del sector. 

Este cambio me ha llevado a un entorno mucho más creativo y, sobre todo, más humano. El trato directo con las personas, intentar entender qué necesitan… eso hoy es una parte fundamental de mi trabajo. 

¿Cómo recuerdas los inicios del proyecto? 

A.M: Fueron muy intensos. Durante bastante tiempo estuve sola, trabajando de lunes a domingo, mañana, tarde y noche.

Era agotador, pero a la vez muy gratificante ver cómo lo que tenía en la cabeza iba tomando forma y funcionando. La verdad es que el proyecto ha crecido más rápido y mejor de lo que imaginaba. 

¿Qué significa hoy para ti liderar tu propio negocio? 

A.M: Significa escuchar al equipo, cuidar que haya buen ambiente y que todas las personas estén a gusto.

También implica tomar decisiones, muchas veces difíciles, y estar siempre al pie del cañón. Intento mantener la energía y que eso se note en el equipo. 

¿Qué cambio de mentalidad ha sido clave en tu evolución? 

A.M: Aprender a escucharme más a mí misma. Antes me dejaba llevar mucho por opiniones externas, pero con el tiempo entiendes que nadie conoce tu negocio como tú. Hoy confío mucho más en mi intuición y en lo que veo en el día a día. 

Desafío, reto y solución

El crecimiento de Margarita me llaman ha implicado pasar de un enfoque creativo a una gestión más compleja y estructurada.

Los principales retos se concentran en la gestión del equipo —mantener motivación y equilibrio en un entorno exigente— y en coordinar varias líneas de negocio (tienda, eventos y proyectos) que operan en paralelo, con especial presión en la temporada alta de eventos.

El aprendizaje clave: una buena idea no basta; el negocio exige constancia, adaptación y mayor estructura.

En paralelo, la digitalización representa una oportunidad clara, con margen para convertir la tienda online en un verdadero motor de crecimiento.

Experiencia en Talenom

¿En qué momento decides apoyarte en Talenom? 

A.M: Llego a Talenom después de una mala experiencia con una gestoría anterior. No me sentí bien acompañada ni satisfecha con cómo se gestionó una situación concreta, y eso me hizo replantearmelo todo. 
 

A través de una recomendación conocí Talenom y desde el primer momento noté la diferencia: en el trato, en la cercanía y, sobre todo, en la implicación real con mi negocio. 

¿Qué necesitabas en ese momento para tu negocio? 

A.M: Necesitaba recuperar el control. Volver a tener claridad sobre lo que estaba pasando en el negocio y poder tomar decisiones con seguridad. 

También necesitaba volver un poco al origen, a la idea con la que monté Margarita me llaman, pero esta vez con una base más sólida y acompañada. 

¿Talenom te ha ayudado a tomar mejores decisiones? ¿Cómo? 

A.M: Sí, sin duda. Por ejemplo, las reuniones periódicas marcan la diferencia. Me obligan a parar, revisar números y entender realmente qué está funcionando y qué no. 

Gracias a eso puedes tomar decisiones con criterio, no solo por intuición. En mi caso, sé que no tendría ni el tiempo ni el foco para hacer ese análisis por mi cuenta, así que ese acompañamiento es clave. 

Hoy, ¿qué significa para ti tener el control del negocio? 

A.M: Significa tranquilidad. Sentir que entiendes lo que está pasando, que tomas decisiones con sentido y que el negocio está bien gestionado.

También significa poder desconectar. Irme a dormir sin preocupaciones, sabiendo que todo está en orden, para mí ahora mismo eso es fundamental.

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