Firmar un contrato mercantil debería ser el inicio de una alianza fructífera, no el primer paso hacia un conflicto judicial. Sin embargo, la prisa por cerrar un acuerdo lleva a cometer fallos estructurales que dejan vulnerables a las empresas.
Prevenir antes que litigiar es la regla de oro. A continuación, repasamos los seis errores más habituales en la redacción contractual y cómo solucionarlos técnicamente para proteger tu negocio.
Protege tu empresa antes de firmar. Contacta con nuestro equipo legal y revisamos contigo las cláusulas clave de tu contrato mercantil.
1. Dejar el objeto del contrato en el aire
El error más común en la contratación entre empresas es asumir que las partes ya entienden qué se va a entregar o prestar. La falta de detalle técnico o la omisión de criterios objetivos de recepción deja el cumplimiento a la libre interpretación.
¿Cuál es el riesgo? Las discusiones continuas sobre qué estaba incluido en el precio y dificultades para resolver el contrato por incumplimiento (art. 1124 del Código Civil).
¿Qué solución tenemos? Acompañar el contrato con anexos técnicos detallados, cronogramas de entrega, indicadores de rendimiento (KPIs) y un procedimiento formal de recepción de conformidad.
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2. Redactar cláusulas penales ambiguas
Pactar penalizaciones por retraso o incumplimiento sin definir su naturaleza jurídica restringe las vías de indemnización de la empresa afectada.
Según el Código Civil, si no se pacta expresamente lo contrario, la pena mercantil sustituye a la indemnización por daños y perjuicios. Si el perjuicio real supera la pena fijada, no se podrá reclamar la diferencia.
En Talenom te recomendamos configurar siempre la cláusula penal con carácter cumulativo (exigible además de la indemnización por daños demostrados) o graduar los límites de sanción.
3. No regular la resolución anticipada
Confiar únicamente en la facultad general de resolución por incumplimiento grave genera incertidumbre sobre cuándo un incumplimiento es lo suficientemente “sustancial” como para resolver el contrato sin incurrir en resolución injustificada.
La parte que resuelve unilateralmente de forma precipitada se expone a demandas por daños y perjuicios y lucro cesante por parte del contratante resuelto.
Por lo tanto, lo aconsejable es definir un catálogo cerrado de causas de resolución ex contractu (impagos, pérdida de licencias, cambios de control societario) y fijar un periodo de subsanación (remedy period).
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4. Descuidar la propiedad intelectual y el know-how
Muchos contratos de prestación de servicios u obra no regulan de forma expresa la titularidad de las creaciones, desarrollos o software realizados durante la relación contractual.
Por defecto, si no existe cesión explícita y por escrito de los derechos de explotación sobre la propiedad intelectual o industrial desarrollada, la titularidad puede permanecer en el proveedor o creador original.
La solución es incluir cláusulas de cesión en exclusiva de derechos de PI/industrial para todo el ámbito territorial e idéntica vigencia legal, condicionada al pago total del precio. Asimismo, desvincular la obligación de confidencialidad y secreto empresarial de la duración del contrato principal (estableciendo plazos indefinidos o sustancialmente superiores para trade secrets).
5. Falta de limitación de responsabilidad (Caps y Exclusions)
Firmar contratos mercantiles sin topes de responsabilidad expone a la empresa a contingencias patrimoniales desproporcionadas en relación con el volumen económico del negocio.
Por lo tanto, existe riesgo de asunción de responsabilidad ilimitada por daños indirectos, consecuenciales o lucro cesante de la contraparte ante un fallo operativo.
Lo mejor es establecer una limitación cuantitativa de la responsabilidad (cap) ligada al valor del contrato (por ejemplo, el 100% de los honorarios percibidos en los 12 meses anteriores al evento) y excluir expresamente los daños indirectos y el lucro cesante, manteniendo las excepciones legales imperativas (dolo o negligencia grave).
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6. Ignorar la cláusula de fuero y ley aplicable
En contratos nacionales o internacionales es frecuente obviar la cláusula de sumisión expresa o recurrir a fórmulas genéricas que dificultan la ejecución del contrato. Esto conlleva sobreprecio procesal, incertidumbre jurídica sobre las reglas de interpretación sustantiva del contrato y litigios en jurisdicciones lejanas o desfavorables.
Lo que se tiene que hacer es designar formalmente los tribunales de una plaza concreta (renunciando al fuero propio si fuera distinto) o, en contratos de alta especialización/volumen, optar por el arbitraje comercial ante cortes consolidadas, regulando el idioma, número de árbitros y sede.
Conclusiones sobre los principales errores en contratos mercantiles
Un contrato mercantil no debería ser un simple trámite para formalizar un acuerdo. Es una herramienta esencial para anticipar riesgos, definir responsabilidades y proteger los intereses de la empresa durante toda la relación comercial.
Como hemos visto, dejar aspectos clave a la interpretación, redactar de forma ambigua las penalizaciones o la resolución anticipada, no proteger adecuadamente la propiedad intelectual o asumir una responsabilidad desproporcionada puede convertir un acuerdo aparentemente sencillo en un problema jurídico y económico.
Por eso, la prevención empieza antes de firmar. Revisar cada cláusula, definir escenarios de incumplimiento y establecer de antemano cómo actuar ante posibles conflictos permite negociar desde una posición más segura y reducir el riesgo de litigios futuros.
¿Vas a firmar un contrato mercantil? Agenda una reunión con nuestros expertos para revisar sus condiciones antes de comprometer a tu empresa.
Esta información es válida en la fecha de publicación pero podría verse desactualizada por cambios normativos posteriores.
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