Conversación con Jairo Fernández, fundador de imaGym
¿Quién hay detrás de imaGym?
J.F.: Tres socios que se complementan como un guante y un equipo pequeño, muy implicado y con una gran cultura de trabajo. Lo formamos la dirección, los responsables de cada área y las personas que atienden cada gimnasio. Nos conocemos bien, decidimos rápido y cada uno sabe lo que tiene que hacer.
¿Qué os llevó a apostar por un modelo de gimnasio diferente al tradicional?
J.F.: Al principio quisimos prescindir de servicios que los clientes no demandaban, como piscina, spa o saunas, y centrarnos en ofrecer la máxima calidad estrictamente fitness. Después vimos que el horario era la principal excusa para no entrenar. Los turnos de trabajo, los hijos o los viajes impiden a mucha gente adaptarse a un gimnasio con horarios fijos. Quisimos eliminar esa barrera: que el gimnasio se adaptase a la vida de cada persona y no al revés.
Vuestro modelo combina accesibilidad, apertura 24 horas y una amplia oferta de servicios. ¿Qué necesidad queríais cubrir?
J.F.: La de quien quiere cuidarse, pero no encuentra un lugar que encaje con su realidad, ni por precio ni por horario. Queríamos que entrenar en un gimnasio bien equipado estuviera al alcance de cualquiera, a cualquier hora y sin renunciar a la calidad.
El concepto social del fitness también ha cambiado. ¿Cómo habéis vivido esa evolución?
J.F.: La hemos vivido desde dentro. Hoy la gente no viene solo a entrenar: viene a cuidarse, a desconectar y a compartir. Por eso renovamos constantemente los espacios, los equipamientos y las actividades. El gimnasio se ha convertido en parte de los hábitos de vida de las personas y nuestro modelo ha crecido en esa dirección.
¿Cuál ha sido el desafío empresarial más importante?
J.F.: Crecer sin perder el control. Abrir un gimnasio es una cosa; mantener la misma calidad en diez centros y en ciudades distintas es otra muy diferente. Hemos aprendido a crecer con disciplina: cada apertura debe estar bien fundamentada y cada gimnasio tiene que funcionar por sí mismo.

A medida que el negocio crece, también aumenta la complejidad. ¿Qué ha sido lo más difícil de controlar?
J.F.: La información dispersa. Con varios gimnasios, muchos socios y equipos repartidos, los datos están en lugares distintos y cuesta disponer de una imagen fiel y a tiempo. Además, la parte laboral y fiscal gana complejidad con cada apertura y no admite errores.
¿Qué información necesitáis para saber cómo funciona realmente el negocio?
J.F.: Necesitamos conocer la evolución de cada gimnasio por separado: socios, altas y bajas, uso real de las instalaciones, ingresos y gastos. Y necesitamos esos datos cerca del momento en que ocurren, no meses después. Si la información llega tarde, las decisiones también.
¿Cuándo os dais cuenta de que necesitáis algo más que gestión administrativa?
J.F.: Cuando el crecimiento empezó a multiplicar la complejidad: más plantilla, más contratos y más obligaciones en distintas comunidades. Llega un momento en que no basta con tener los papeles en orden; necesitas a alguien que entienda tu negocio y te ayude a anticiparte.
¿Qué os diríais si pudierais volver al inicio?
J.F.: Que confiásemos en la idea, porque era buena, y que nos rodeásemos cuanto antes de buenas personas y buenos datos: las primeras sostienen el proyecto y los segundos evitan tomar decisiones a ciegas.

Desafío, reto y solución
Pasar de un gimnasio a una cadena con presencia en distintas comunidades implica mucho más que abrir nuevos centros. El reto consiste en crecer sin perder el control, mantener una experiencia homogénea y conseguir que cada gimnasio funcione de forma autónoma.
La dispersión de la información dificulta tener una visión fiable y actualizada de socios, altas y bajas, uso de las instalaciones, ingresos y gastos. A la vez, cada apertura incrementa la complejidad laboral, contractual y fiscal, áreas en las que los errores pueden condicionar el ritmo de expansión.
La respuesta de imaGym ha sido combinar disciplina operativa, tecnología propia y datos cercanos al momento en que se producen. Sobre esa base, un acompañamiento contable, laboral y fiscal sólido permite valorar aperturas e inversiones con mayor seguridad y anticipar el impacto de cada decisión.
Experiencia en Talenom
¿Por qué elegisteis Talenom?
J.F.: Porque los colaboradores anteriores no seguían nuestro ritmo de adopción tecnológica. Talenom estuvo dispuesto a adaptarse a los nuevos tiempos y a nuestra tecnología desde el principio.
Cuando tomáis decisiones importantes sobre crecimiento, inversión o nuevas aperturas, ¿cómo os ayudamos?
J.F.: Nos aportáis una base contable y laboral sólida y al día, que es el punto de partida de cualquier decisión. Cuando planteamos una apertura o una inversión, tener los números claros y conocer el impacto fiscal y laboral nos permite decidir con datos y no con intuiciones.
¿Hay alguna decisión importante que hayáis podido tomar con más seguridad gracias a Talenom?
J.F.: Adoptamos nuestra estructura societaria actual gracias a vuestro consejo, y eso ha hecho que nuestras capacidades sean mucho más eficientes.
¿Qué le diríais a otra empresa que está creciendo sobre trabajar con Talenom?
J.F.: Que crecer obliga a hacer bien muchas cosas a la vez y que la parte contable, laboral y fiscal no puede convertirse en una preocupación más. Tener a Talenom detrás nos permite dedicar nuestra energía a lo que mejor sabemos hacer: nuestros gimnasios y nuestros socios.
